jueves, abril 3, 2025
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La importancia de la salud emocional en los deportistas

Por Luciano Calomeni *

Hoy en día está comprobado que las personas viven en “modo automático” el 95% del tiempo de su día y no se detienen a vivir plena y conscientemente. Quiere decir que actúan por inercia sin ser realmente conscientes de sus actos. Por eso, cada vez se habla más de la importancia que tiene cuidar la salud mental y emocional además del cuerpo físico, en pos de la calidad de vida y de encontrar una mejor versión personal y profesional.

Está comprobado que somos cuerpo, mente y alma y que uno llega a su plenitud cuando encuentra el equilibrio entre estos 3 pilares. Generalmente estos temas se abordan más entre los líderes, directivos y ejecutivos de empresas que constantemente están inmersos en obligaciones y toma de decisiones estresantes  que muchas veces demandan respuestas fuera del horario laboral.

Pero qué pasa con los deportistas de alto rendimiento que están sometidos a grandes exigencias físicas y mentales. Ellos también necesitan encontrar este equilibrio y muchas veces no han tenido un espacio ni han encontrado a la persona idónea donde volcar sus emociones ni comprender cómo trabaja el cuerpo físico a nivel emocional.

En los últimos años, varios deportistas reconocidos levantaron la voz en este sentido. Conocido es el caso de la atleta estadounidense Simone Biles que llegó a Tokio 2020 como una de las grandes promesas de los Juegos Olímpicos, pero decidió abandonar la competencia por priorizar su salud mental. La tenista española Paula Badosa, número 8 del ránking mundial, también confesó haber sufrido depresión y ansiedad. Y hasta el arquero de la Selección Argentina de Fútbol,  “el Dibu” Martínez, se animó a hablar de la importancia de la psicología para su salud mental aludiendo que “el psicólogo me ayuda a levantarme cuando estoy bajo o a bajarme cuando estoy muy alto”.

Según un estudio realizado por Zoe Poucher en la Universidad de Toronto, los atletas de élite son más propensos a experimentar trastornos de salud mental. La depresión, ansiedad y el trastorno alimentario son los problemas más generalizados en los atletas debido a la cantidad de estrés y presión que supone el deporte de alto rendimiento y su impacto en el bienestar emocional.

En línea con lo anterior, el Comité Olímpico Internacional en 2023 reveló que el 33,6% de los deportistas sufre de ansiedad y depresión. Y agregó que tras finalizar sus carreras, un 26,4% experimenta intensos problemas de salud mental. Este panorama subraya la necesidad urgente de apoyar a los y las deportistas no solo en sus logros, sino también en su bienestar integral.

Cómo trabajar entonces su salud emocional. En este proceso, es clave formar un equipo interdisciplinario que contemple la participación de un mentor, un psicólogo, un deportólogo y hasta un instructor de yoga y meditación para lograr un abordaje integral.

Los 3 aspectos clave que deben cuidar los deportistas:

●     El impacto de los hábitos en la calidad de vida. Así como muchos ejecutivos tienen un coach que los acompaña en distintos momentos de su carrera, los deportistas deben tener un mentor y un psicólogo que les permita contar con un espacio para poder confiar, sanar y recibir herramientas para manejar distintas situaciones de estrés. Se trabajan aquí la inteligencia emocional, la autoestima, el liderazgo, el empoderamiento, el amor propio y las fortalezas y debilidades.

●     La meditación, un hábito diario necesario. La meditación influye positivamente en el rendimiento deportivo, la mente, el cuerpo físico y el camino espiritual. En los deportistas, el cuerpo suele ser afectado por el estrés crónico y una mecánica de liberación se da con la práctica meditativa y la respiración como método de relajación.

●     Entrenamiento físico y respiración consciente para evitar lesiones. Un cuadro de estrés, ansiedad, depresión o cualquier otro trastorno no tratado profesionalmente produce un bajo rendimiento y crea lesiones. Resulta clave planificar un entrenamiento funcional combinando ejercicios físicos con respiración consciente para optimizar la sesión de entrenamiento.

Todo ello debe servir como guía para que el deportista pueda continuar trabajando de forma constante en el cuidado de su bienestar físico y mental. 

En los tiempos modernos abrirse al cuidado de la salud emocional significa estar un paso por delante. Porque todo ello permite al deportista mejorar su rendimiento, lograr una mayor concentración a la hora de desarrollar ejercicios físicos y mentales, alcanzar los objetivos propuestos, prevenir lesiones al controlar las emociones, y por sobre todo, vivir en armonía personal y grupal más allá de los resultados.

*Experto en liderazgo y desarrollo personal. Autor del libro “Un Pacto Para Vivir». Dicta talleres de inteligencia emocional para deportistas, directivos y empleados.